viernes, 3 de abril de 2015

EDICTO SIGLO XXI;
PROHIBIDO TENER HIJOS
(Z.P.G. Zero Population Growth)
de
Michael Campus
(1972)


En el Siglo XXI el planeta Tierra sufre una enorme superpoblación, los recursos son escasos, las especies animales y vegetales se han extinguido, aparte de un exceso de población, también hay un elevado índice de contaminación medioambiental y la comida esta racionada por calorías.

Ante esta situación los líderes mundiales deciden promulgar una ley en la cual se prohíbe procrear durante un periodo de 30 años, para reducir de manera drástica y controlar por ello la superpoblación.

Pero una pareja decide violar la ley, y conciben un hijo de manera clandestina, a riesgo de ser descubiertos por las autoridades, y de ser delatados por sus amigos. Este es en pocas palabras el desolador panorama del mundo del futuro que posiblemente nos espera para la Humanidad.


TITULO ORIGINAL: Z.P.G. (Zero Population Growth)
TiTULO ESPAÑOL: Edicto Siglo XXI: Prohibido tener hijos (1972)
AÑO: 1972
PAÍS: [Estados Unidos, Reíno Unido y Dinamarca]
DIRECTOR: Michael Campus
GUIÓN: Frank De Felitta, Max Ehrlich
MÚSICA: Jonathan Hodge
FOTOGRAFÍA: Michael Reed, Mikael Salomon
ACTORES: Oliver Reed, Geraldine Chaplin, Don Gordon, Diane Cilento

En el año 1968 el escritor y experto en temas de población el Dr, Paul, R Ehrlich especialista en entomología escribió un libro titulado LA BOMBA DEMOGRÁFICA (The Bomb Poblation) en el tomaba buena nota de los graves problemas de la sociedad no sólo en la década de los años 60, pero sobretodo en las próximas y futuras décadas según las teorías de Thomas Malthus (1766-1834) sino que también y en bases a los estudios de dichas teorías, se tenía muy en cuenta de como el aumento constante de la población, tendría consecuencias en el futuro de la Humanidad ante la falta y agotamiento de los recursos naturales del planeta Tierra.


El libro en si, no sólo fue esa bomba ya anunciada de antemano, sino que también supondría un impacto que actualmente países en pleno crecimiento como China o la Índia, demostraría con ello lo que ambos autores expusieron en sus respectivos trabajos.


Dr, Paul, R Ehrlich

De hecho ante el aumento de la población en un país como China, no es de extrañar, por no decir sorprender, que actualmente tenga una política de un único hijo por familia, prohibiendo tener más de un miembro en dicha familia.

El cine tomo buena nota de lo preocupante de esta situación, sobretodo dentro del género de la ciencia ficción, películas como 2001; UNA ODISEA EN EL ESPACIO de Stanley Kubrick (1968) y otras que posteriormente se estrenarían en la década de los años 70, mostraban así, en buena medida esa preocupación que Hollywood tenía por el problema en cuestión, aunque otras obras como FARENHEIT 451 (1966) de Francois Truffaut, la novela¡¡¡HAGAN SITIO, HAGAN SITIO!!! (Make Room, Make Room!!!) de Harry Harrinson (1966), que se adaptaría al cine como SOYLENT GREEN, CUANDO EL DESTINO NOS ALCANCE de Richard Fleischer, o las adaptaciones cinematográficas de la obra de George Orwell 1984 de Michael Anderson (1956) y de Michael Radford (1984) darían también buena cuenta del grave problema de lo que nos depararía el futuro, ante gobiernos totalitarios en sociedades de anticipación plenamente avanzadas y desarrolladas tecnológicamente, pero sometidas y controladas por dichos gobiernos.






http://vk.com/video210598994_171000546

A continuación os muestro algunos extractos de las favorables críticas que recibió la película en el Festival de Sitges de 1972;

¡Qué cinta más formidable! La epopeya de una pareja que se resisten a la sociedad de su época en la cual esta prohibido tener niños, es maravillosa, y más si dicha pareja está interpretada por unos actores de la talla de Oliver Reed y Geraldine Chaplin.
En una época futura (quizá no tan lejana como nuestro natural optimismo quisiera), la superpoblación, unida a la contaminación ambiental, reduce sensiblemente las zonas habitables de la Tierra hasta el extremo de que hace necesario prohibir severamente, bajo amenaza de muerte, el que se tengan hijos. Para paliar (o intentar paliar) esta frustración, se fabrican unos niños robots de una perfección casi total, los cuales andan, ríen, lloran, hablan, pero equidistan, lógicamente, una inmensidad de los bebés naturales. La pareja protagonista, desafiando todos los peligros, engendra un niño y son condenados a muerte al ser acusados por unos vecinos celosos de su felicidad. El ingenio de los protagonistas (ayudados un poco, todo hay que decirlo, por la ligereza del guionista, hasta entonces perfecto en su cometido) les hace escapar de una muerte segura e inician un éxodo hacia una zona deshabitada en donde deben hallar la paz o la muerte.
ZPG es un poético canto a la individualidad frente a la maquina colectiva en que debe transformarse la sociedad futurista. La película está maravillosamente ambientada y tiene el acierto (o ventajilla, perdonable por la intrínseca calidad lograda) de llegar al corazón del espectador de un modo altamente directo al tratar sobre el tema bebé.
La pregunta que me formulo es: ¿Obran honradamente los protagonistas en tener un hijo, despreciando los sistemas que rigen su sociedad y desentendiéndose del sacrificio que realizan sus conciudadanos por el bien común? Es siempre IMPORTANTE la polémica que puede surgir de una película IMPORTANTE como Z.P.G.
(Publicado en Terror Fantastic)


(Publicado en Nueva Dimensión)


Esta semana hemos tenido la suerte de ver (¡al fin!) una película de SF (ciencia-ficción) de una dignidad aceptable: Zero Population Growth, danesa, de Michael Campus, que contaba con la intervención de Geraldine Chaplin y Oliver Reed como protagonistas. Su acción se sitúa en un futuro no muy lejano en que la contaminación ha reducido de tal forma las posibilidades de vida de la Humanidad, que se ha reducido la concepción de niños a un mínimo, bajo un riguroso control gubernamental. Quienes tratan de tener un hijo sin autorización, se exponen a gravísimos castigos. Los protagonistas se rebelan, y tienen un hijo, pero denunciados son condenados a muerte, con su niño, logrando al fin escapar entre las alcantarillas, repletas de los restos de una civilización desaparecida, la nuestra.
(Publicado en Vampus 16)


Zero Population Growth (Dinamarca), de Michael Campus, con Geraldine Chaplin y Oliver Reed como protagonistas, resultó, a pesar de sus limitaciones, una de las películas más interesantes de la Semana. (...) A pesar de ciertos matices folletinescos, y a pesar de que, mas que llevar a cabo una critica, expresa una ruptura romantica del individuo con la sociedad, Zero Population Growth constituye una interesante aportación al cine de SF, por lo que he creído oportuno dedicarle un articulo aparte:



Medalla de Plata a la mejor actriz a Geraldine 

ANTIUTOPIA Y ECOLOGIA EN EL CINE: ZERO POPULATION GROWTH

(...)
En cuanto a Zero, muy en la línea de Fahrenheit 451 (la película) en que a planteamiento y realización se refiere, es una cinta sobria y técnicamente eficaz, que sin recurrir a efectismos rebuscados nos sitúa en un futuro no muy lejano en que la contaminación ha reducido las posibilidades vitales de la humanidad hasta el punto de que las calorías y el oxigeno estén racionados, y la gente ha de ir con mascaras protectoras por la calle.
Esta sociedad de economía vital tan precaria tiene una ley de hierro: esta terminantemente prohibido tener hijos, pues cada nuevo individuo supone una reducción en las restringidísimas cuotas metabólicas de los demás. Como en Fahrenheit, los transgresores son denunciados por sus propios parientes o amigos
y perseguidos implacablemente, y, como en Fahrenheit, una pareja de ciudadanos integrados y detentores de un status envidiable se rebelan súbitamente, son descubiertos y condenados, y acaban huyendo, marginándose de la sociedad... Aunque, al contrario que en Fahrenheit, aquí no quedan bosques donde refugiarse.
Aunque la ambientación es un tanto esquemática, resulta eficaz, mientras que la interpretación de los protagonistas (Oliver Reed, Geraldine Chaplin y Diane Cilento) es excelente. El guión y la realización presentan aciertos notables, aunque no faltan los toquecillos folletinescos. El museo donde trabajan los protagonistas, en el que se muestra a los visitantes las últimas reliquias de una flora y una fauna extinguidas, así como diversas escenas de la vida cotidiana a mediados del siglo XX, esta realmente logrado.
Y el interrogatorio automático que sufre Oliver Reed tras consultar en la computadora enciclopedia un tema sospechoso resulta sobrecogedor. Secuencias como la del estimulador erótico (gigantesca pantalla situada enfrente de la cama, en la que se suceden escenas excitantes destinadas a “animar” a los cónyuges) o la de la huida por el alcantarillado, a través de enormes montones de chatarra, alcanzan una notable fuerza expresiva.
El enfrentamiento individuo-establishment, sin embargo, no esta expresado con la debida profundidad. Y aquí si que el esquematismo resulta perjudicial. Al igual que ocurre en Fahrenheit, al centrarse el carácter represivo de la sociedad en un aspecto muy concreto y casi único, el film adquiere una cierta dimensión simbólica, que se conjuga mal con su planteamiento marcadamente dramático, haciendo que la situación no resulte del todo convincente.
Zero Population Growth, mas que llevar a cabo una critica propiamente dicha, expresa una ruptura romántica. Esta actitud romántica, tendente a dramatizar problemas sin profundizar en sus raíces, se da a menudo en la SF, y en varias ocasiones he aludido a ella con la expresión “denuncia acrítica”. En efecto, hay toda una serie de obras de SF que si bien denuncian ciertas contradicciones de nuestra sociedad, ignoran o hasta tergiversan sus causas reales, con el consiguiente enturbiamiento o invalidación de su contenido critico. No se puede generalizar a propósito de la validez o invalidez de este tipo de obras, aunque a menudo pueden ser útiles como primera aproximación a determinados problemas.

Por lo que respecta a Zero Population Growth, creo que, a pesar de su esquematismo y su fondo más romántico que critico, se trata de un film interesante tanto por su aportación al cine de SF como por su contribución polémica al tema de la ecología.Chaplin, protagonista del film danés 

Zero Population Growth.


Geraldine Chaplin y Oliver Reed con el director Michael Campus durante el rodaje de la película.


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